¡Una Doble Promesa!

   Mayo 30, del 2010
Jehová dar poder a Su pueblo; bendecir a su pueblo con paz.

Salmo 29:11

       El Salmo 29 ha sido llamado el . Describe aguas turbulentas, retumbantes truenos, fuegos rugientes, y el abatimiento de cedros del Líbano. Luego viene el versículo once. Es como un arco iris en la nube, una calma en la tempestad: ofreciendo poder y paz al pueblo de Dios. Su verdad puede hacerse realidad en las grandes crisis de la vida.

    En el año 1555, Nicolás Ridley fue quemado en la hoguera por su testimonio de Cristo. En la noche antes de la ejecución de Ridley, su hermano se ofreció a quedarse con él en su celda para darle ayuda y consuelo. Nicolás declino la ofrezca de su hermano y contesto que su intención era irse a la cama y dormir con la misma tranquilidad que como siempre en su vida.

    Por cuanto conocía la paz de Dios, Nicolás podía reposar en la fuerza de los brazos eternos de su Señor para que Él supliera su necesidad. ¡También nosotros podemos descansar en los mismos brazos!

    Dios nos da fuerza para aquellas ocasiones en que nos sentimos débiles y llenos de temores. El provee para cada día y para cada dificultad. Dios también nos da una paz que guarda la puerta de nuestros corazones en medio de grandes peligros y pruebas. Como dijo Pablo en Filipenses 4:7, se trata de una paz que va más allá de nuestra capacidad de comprensión.

     Estas pasando por alguna dificultad? Divorcio, la perdida de un ser amado, una severa crisis física o emocional? Echa tu ansiedad sobre Dios. Puede que tengas muchos das de prueba, pero El de dar la fuerza de proseguir y Su paz para consolar tu alma. Aferrate a la doble promesa del Salmo 29:11 como para ti mismo.